lunes, 21 de noviembre de 2011

Mi experiencia con el collar Halti

Hacía ya algunos meses que Barney salía muy revolucionado a la calle. Siempre se había portado muy bien durante los paseos pero últimamente estaba indomable.  No le importaba ahogarse con el collar, ni que le interrumpiera la caminata cada dos por tres, ni que le corrigiera a base de golpecitos, ni nada de nada.  En cuanto salíamos de casa, su única obsesión era echar a correr con todas sus fuerzas y no hace falta decir que, con 15 meses y casi 30 kilos, sus fuerzas hoy por hoy son muy superiores a las mías.


Mi marido me insistía en que teníamos que hacernos con un collar de estrangulamiento.  A mí,  el mero hecho de escuchar esa palabra me ponía los pelos de punta por lo que antes de optar por esa opción probé un montón de soluciones.  La única que me funcionó fue salir a la calle con un trocito de queso en la mano con la que sujeto la correa.  Barney iba tan pendiente del olor de la golosina que no estiraba en absoluto.  No obstante, si un día se me olvidaba coger el dichoso trozo de queso, el paseo se convertía en un suplicio.


Cierta mañana de jueves, salí de casa con Barney y sin queso con la sana intención de disfrutar de un plácido paseo.  Nada más pisar la calle, Barney echó a correr con tal energía que me tiró al suelo.  Mientras intentaba reponerme de la caída, observaba como mi adorable amigo corría como un energúmeno con la correa arrastras. Por suerte, aunque mi Shar Pei haya perdido sus buenas costumbres durante los paseos sigue siendo un perro bastante obediente y me bastó decirle "Quieto" para que cesara en su carrera y me esperara pacientemente. De haber sabido que iríamos a la tienda de animales a por un Halti, dudo que hubiera hecho el mismo caso.  

domingo, 30 de octubre de 2011

Cuidado con el dueño


Queridos amigos

Tras varias semanas sin pasarme por aquí, me decido al fin a escribir un nuevo post. En esta ocasión os hablaré de algo que jamás había contemplado antes de decidirme a compartir mi vida con un Shar Pei pero que, sin duda, tendré muy en cuenta si en un futuro vuelvo a plantearme ampliar la familia con otro perro.

Tener un Shar Pei es una experiencia maravillosa. Alegran tus días más grises sin ni siquiera proponérselo. Verlos pasear y disfrutar jugando en el parque con sus congéneres sería en sí toda una delicia sino fuera por un pequeño detalle: Esos congéneres tienen dueños. Sé que resulta una obviedad pero el tema tiene mas enjundia de lo que puede parecer a simple vista.

Si todavía estás planteándote compartir tu vida con un Shar Pei, te recomiendo que leas este post. En otras páginas de Internet podrás encontrar mucha información sobre la alimentación y cuidados que requieren estos arrugaditos pero sólo aquí te advertiremos sobre el peligro que suponen los dueños de los otros perros.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Noticias de Barney


Sabía que tenía esto un poco desamparado pero...  ¿Tres meses sin escribir?  ¡Qué dejadez la mía! Casi me da un síncope cuando he visto que todavía salía en portada el macro papiloma de Barney. ¡Pero si desapareció hace meses!  Y ojo, no desapareció de cualquier forma sino que se volatilizó de la noche a la mañana como por arte de magia. ¡Aquel numerito estuvo a la altura del mismísimo  Houdini!  Viendo esto, me he sentido obligada a subir una fotito más reciente de Barney.  Con lo guapetón que está no me gustaría que pasara a la historia como "La Coliflor a un Shar Pei pegada" por culpa de mi vagancia.

viernes, 10 de junio de 2011

La familia crece

“¡Ohhh! ¡Que monada!” Exclamaba esta mañana una chica al cruzarse con mi Shar Pei. Enternecida, se ha agachado para acariciarle. Barney todavía zarandeaba alegremente su rabo cuando un estremecedor chillido ha roto la dulzura del momento. “¡Arggg! ¡Que asco por Dios!” Barney, miraba a la joven extrañado ladeando la cabeza. Yo también observaba, sin entender nada, como huía despavorida calle abajo. Cuando la he perdido de vista, he mirado a Barney intentando encontrar en su arrugada carita el por qué de tal extraña actitud. Mi peludo compañero, me observaba con esa abierta sonrisa que siempre nos acompaña durante los paseos. Cuando he visto su enorme boca abierta de par en par, lo he entendido todo.

martes, 7 de junio de 2011

¿Lupus?

No sé qué problema hay en mi cuenta de blogger pero desde hace semanas no puedo añadir comentarios a las entradas. Aprovecho este post para daros las gracias a todos aquellos que os habéis interesado por la salud de mi revoltoso Shar Pei durante los últimos días. Leyendo atentamente vuestros comentarios, me he sentido por momentos como un miembro del equipo del Doctor House en búsqueda de un diagnóstico. He de decir que hay quién ha dado en el clavo pero los lauros y honores los dejaremos para el final.

jueves, 2 de junio de 2011

Después de la calma... Tormenta

No me tengáis en cuenta el desorden...
Hacía bastante tiempo que Barney sólo pisaba la clínica veterinaria para que revisaran sus ojitos. Estábamos muy contentos porque no han vuelto a presentar úlceras y cada día están más abiertos y lagrimean menos. Para mi regocijo, el pupas de mi Shar Pei últimamente parecía un Miura; corría más rápido, estaba más fuerte y se mostraba mucho más espabilado. No sé si a Barney tanta paz le resultará aburrida pero el caso es que nos ha durado muy poco.

 

miércoles, 25 de mayo de 2011

El mundo según Barney

Me ha hecho mucha gracia descubrir
que hay una película titulada así

Hacía varias semanas que Barney y yo no nos pasábamos por aquí. La verdad es que durante todo este tiempo hemos estado bastante ocupados, sobre todo Barney que está sumido en la ardua labor de pulir la técnica de levantar la pata. La cosa no es tan fácil como parece. Cuando cree que lo tiene completamente dominado...¡ Ups! Levanta la pata delantera en lugar de la trasera o, lo que es peor, la que queda a mi lado en lugar de junto al árbol. A mi pequeño todavía le queda mucho por aprender pero viendo el empeño que le pone, confío en que pronto se convertirá en un experto en la materia.